miércoles, 4 de agosto de 2010

LOS PUEBLOS INDÍGENAS ANTE EL DESAFÍO DE LAS AUTONOMÍAS DEPARTAMENTALES

El derecho a la Libre Determinación en la Asamblea Constituyente
por José Luis López

¿Autonomías o libre determinación?

Después de los cambios políticos y jurídicos de los años 90 en Bolivia, conocidos como “reformas de segunda generación”, nació un interés generalizado por el tema de las autonomías indígenas. Normalmente se entendió que, por ejemplo, con la Ley de Participación Popular, abría espacios de mayor participación política de los pueblos y comunidades indígenas en el gobierno local, se reconocía una forma de autonomía. Sin embargo, esta medida no dejó de ser simplemente una política de descentralización que los pueblos indígenas supieron aprovechar para ganar mayores espacios en el escenario político

Cuando los pueblos indígenas enfrentan su relación con el Estado desde la praxis y la teoría de las autonomías, saben que tienen que defenderse de las restricciones posibles y tienen que luchar por las ampliaciones necesarias para su buen desarrollo. ¿Pasaría lo mismo si los pueblos indígenas reivindicaran su derecho a la libre determinación antes que las autonomías? Ciertamente la situación de las autonomías y la libre determinación conllevan teorías y posibilidades totalmente diferentes.

La importancia de ser “pueblo” para los pueblos indígenas

¿En qué sentido se entiende el término “pueblo” para el derecho internacional? El artículo 1 del Pacto sobre derechos civiles y políticos reconoce que “todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación” y que en virtud de este derecho determinan su condición política y las bases de su desarrollo. Esto significa que para el derecho internacional, según los Pactos de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, las sociedades designadas como “pueblos” tienen derecho a la libre determinación.

¿Por qué esta falta de definición?: “Porque la situación que tenían en mente [los creadores de esos instrumentos] era el proceso de descolonización. Y en ese momento, todas las partes tenían interés de dejar en la indefinición el concepto de “pueblo” para que pudiera interpretarse en el sentido de “Estado nacional”. Las nacionalidades colonizadas querían reivindicar su derecho a convertirse en nuevos Estados nacionales, según el modelo de los occidentales, y éstos evitaban que los distintos “pueblos” que componían las colonias reivindicaran un autogobierno capaz de romper la unidad de las antiguas divisiones coloniales”

La libre determinación de los pueblos indígenas: un principio fundamental del derecho internacional
El desarrollo de los derechos indígenas en el derecho internacional implica que ninguna consideración acerca de esos derechos estaría completa sin la consideración del principio de libre determinación. El principio de libre determinación responde a las demandas articuladas por los pueblos indígenas; pero, además, es un principio respaldado por numerosos y relevantes instrumentos jurídico-internacionales. Según Anaya, este es un principio consolidado en el derecho internacional consuetudinario, es obligatorio y universal, que no puede ni debe ser reivindicado sólo por los Estados, quienes se oponen tanto. Porque, a pesar de aquellas oposiciones paranoicas en el uso del concepto de libre determinación en referencia a los pueblos indígenas, ese término ya es un valor ampliamente compartido.

APUNTES PARA PENSAR LA CONSTITUYENTE DESDE LA PERSPECTIVA DE LA AUTODETERMINACIÓN SOCIAL

por J. Ramiro Balderrama F.

Introducción

¿Será cierto? ¿El Estado es el “único” lugar donde reside el poder? ¿Tomar el poder del Estado neoliberal y colonial y promover su transformación a favor del movimiento social es la vía para un cambio radical de las relaciones sociales fundadas en el capital y la colonia? ¿Se puede construir un poder centrado en el Estado?

(Re) pensando conceptos y proposiciones en torno al poder y el Estado

Como guía para absolver las interrogantes planteadas quisiera, siguiendo a Foucault, pensar el poder como una categoría relacional que vincula, atraviesa y ubica a los diferentes sectores del campo social
Para Foucault cada relación social, constituye una relación de poder. Esta relación fluctúa de manera conflictiva y tensa entre dos polos o dos fuerzas antagónicas. Por un lado, un polo, una fuerza que ejerce el poder y, por el otro, el polo o fuerza que la resiste.Ejercer el poder no es más que la capacidad de un sector de la sociedad de imponerse o influir en la vida y el destino de los otros. La resistencia será, en cambio, la respuesta de otro sector de la sociedad al ejercicio del poder sobre sus vidas y destinos, sobre sus cuerpos, sus afectos y afecciones, sobre sus actos y acciones. Por tanto, ejercicio de poder y resistencia se encuentran indisolublemente unidos, convertido uno en el gemelo de la otra.

El Estado es una estructura centralizada de dominación política donde su entramado institucional y normativo garantiza y perpetúa determinadas relaciones de poder.El Estado no es fuente o esencia de las relaciones de poder, no produce poder, reproduce relaciones de poder. La forma Estado promueve, como estructura de dominación política, la obediencia de los subalternos, es decir, produce legitimidad, consenso en torno al ejercicio del poder.
Ejercicio de poder y resistencia en el contexto de la ofensiva neoliberal

Hemos dicho que el poder se configura de forma dual en tanto contiene simultáneamente su ejercicio o imposición y por otro lado la resistencia a este ejercicio. El poder fluctúa en las relaciones conflictivas entre estos dos polos.Veamos este flujo y reflujo conflictivo del poder en un contexto determinado: las relaciones sociales vinculadas a la lógica del capital en Bolivia conocidas como neoliberalismo.
Mientras el neoliberalismo desde el año 1985 ha promovido la mercantilización no sólo de la fuerza de trabajo, sino también de los recursos naturales, como el agua y la tierra, los sectores populares e indígenas, han desarrollado y recreado, cotidianamente, formas de autogestión social del agua y la tierra, es decir, han promovido mecanismos para evitar la mercantilización de estos recursos y de sus propias vidas.

La constituyente desde la razón de izquierda estatal

Al principio de este ensayo hemos señalado que sectores importantes de la izquierda en Bolivia, hoy gobierno, veían al Estado como el eje principal del cambio social. Por tanto, la discusión necesariamente giraba en torno a las vías, electoral o insurreccional, para la toma y la conservación del poder estatal.Esta táctica de dos pasos, toma del poder del Estado y transformación radical de la sociedad, esta basado en dos ilusiones.

Democracia: de la utopía al desafío

por Fidel Gutiérrez Martínez

¿Cuándo comenzó el deseo y la necesidad de libertad, justicia e igualdad? Quizás en el preciso instante en que las perdimos, o tal vez cuando entendimos que la dignidad es un valor inherente al ser humano y toda sociedad.

La Utopía

Ideal que se concretó en un término, acuñado por los griegos, que resumía el sueño en una sola palabra: “Democracia”. Su nombre marcó el inicio de un camino lleno de obstáculos, el andar trajo consigo victorias esperanzadoras y duras derrotas, momentos de desasosiego y desánimo, momentos de esforzada búsqueda e incansable labor, convencidos de que al final del camino estaba la posibilidad de una vida digna, con paz y justicia, y que además no existía otra ruta a transitar.En ese caminar, entendimos bien, que hay quienes niegan la democracia y la combaten con los medios más sanguinarios, y otros con métodos más sutiles disfrazándose de demócratas para torcerla a su favor, que le dicen al pueblo que vote pero que no elija. Sólo votaban los hombres, aquellos que eran poseedores de cierto patrimonio y eran “respetables”. Para que voten las mujeres tuvo que hacerse una revolución; luego, como gran concesión, los indígenas votan siempre que sepan leer y escribir, y si son ciudadanos legales.

El Desafío

¿Cuántos hombres y mujeres todavía tendrán que ser desterrados, torturados y asesinados para que nos miremos a nosotros mismos? Nuestros propios rostros, nuestras propias manos, nuestras debilidades y virtudes; y comprendamos que la democracia implica hacernos del destino, desandar lo andado, enderezar el camino y nuevamente orientarlo hacia la utopía.
Con la madurez de una experiencia que carga varias centurias encima, y con el mismo optimismo de nuestros abuelos iniciamos esta marcha que será la definitiva. ¡Vamos, comencemos de madrugada!

Tentaciones de la Iglesia ante la Constituyente

por Víctor Codina sj

La Iglesia de Cristo, de la que formamos parte todos los bautizados, tiene que enfrentar algunas tentaciones en el proceso constituyente que está viviendo Bolivia.La primera tentación es el riego de inhibirse ante esta nueva coyuntura del país, alegando que la Iglesia no tiene que meterse en política, pues el Reino de Dios no es de este mundo.

Ante esta objeción hay que afirmar claramente que la Iglesia está en el mundo, aunque no sea de “este mundo”, camina con el resto del pueblo y precisamente como parte de la sociedad y de la historia tiene que ser luz y sal del mundo. Cuando se afirma que el Reino de Dios no es de este mundo lo que se quiere afirmar es que no es como los reinos humanos basados en el poder y las armas, sino que es un Reino que tiene como Señor al Mesías crucificado, que un día vendrá glorioso a juzgar vivos y muertos . Pero esto no implica absentismo político ni evasionismo ciudadano, sino todo lo contrario: la Iglesia, a través de sus diversos miembros, tiene que procurar que el mensaje de Jesús sea levadura que fermente y transforme toda la sociedad en la línea del evangelio del Reino de Dios.

No podemos votar a los constituyentes únicamente por su pertenencia a nuestro grupo religioso. Los miembros de la Iglesia hemos de luchar más bien por los derechos humanos, por la defensa de la dignidad de la persona humana, por la superación de todas las exclusiones sociales, políticas, económicas, culturales, religiosas, de género, etc. La Iglesia ha de defender la vida, sobre todo la vida de aquellas personas que la tienen amenazada. El Estado no puede alinearse con un sector concreto, sino que debe ponerse al servicio del bien común.

Como conclusión, la Asamblea Constituyente puede ser una ocasión magnífica para que los cristianos y cristianas de Bolivia profundicemos en nuestro ser cristiano, hagamos un examen de conciencia, no huyamos de nuestros compromisos cívicos, renunciemos a privilegios y a partidismos, busquemos ante todo el Reino de Dios y su justicia para el pueblo de Bolivia.

¿Es católico el Estado boliviano?

por Jubenal Quispe

Si miramos nuestra historia y nuestra cruda realidad, como Estado somos uno de los más corruptos dentro de la comunidad internacional. Con envidiables recursos naturales, somos el más empobrecido en el continente americano, sólo superado por Haití. Fuimos una potencia mundial en minerales, somos la segunda potencia regional en reservas de gas natural, la quinta potencia mundial en reserva de agua dulce y el octavo país más rico del mundo en biodiversidad, pero somos los más pobres de América del Sur. No existe, en la región, otro país con peor distribución económica que nosotros. Todos cuantos nos gobernaron declararon ser católicos, o por lo menos juraron y asistieron a las solemnes misas de Te Deum para “cumplir con los santos evangelios”, pero luego la gran mayoría, robó, mintió, y muchos otros mandaron matar incluso a curas. Eso no es ser católico.

El Estado boliviano, legal y ritualmente es católico, pero moralmente no. ¿Es saludable esta esquizofrenia moral para el Estado y/o para la Iglesia Católica? De ninguna manera. ¿Qué hacer?El país está viviendo el proceso de la Asamblea Constituyente. Parte de dicho proceso será la redacción de la nueva Constitución Política del Estado. Documento en el que, como bien sostiene la Conferencia Episcopal Católica Boliviana, se deberá debatir, profundizar y consensuar el tema del actual Art. 3° de la Constitución en vigencia. Esto para la sana identidad del Estado y para la credibilidad de la Iglesia Católica. Si el Estado es pluricultural, es contradictorio que asuma una religión como oficial.

En la cuestión religiosa, diferentes propuestas concuerdan en que: El Estado garantice la plena libertad religiosa, siempre que las religiones o iglesias no atentne contra los derechos fundamentales de la persona humana.
El país necesita signos de unidad. Necesita un Evangelio vivido, no sólo proclamado. Quizás así ayudemos a saldar este histórico debate de la catolicidad del esquizofrénico Estado boliviano.

¿Religión, Ética y Moral fuera de la escuela?

por Lucas Cerviño

La re-estructuración del Estado boliviano que se está llevando a cabo, aun que la Asamblea Constituyente será el principal espacio para los nuevos lineamientos, está estableciendo un nuevo tipo de relación entre el Estado y la Iglesia católica donde parece que los privilegios de ésta están llegando a su fin. No es el objetivo de esta reflexión adentrarse en la relación Iglesia-Estado en Bolivia sino profundizar algunos aspectos de un punto preciso en caso de que cesen los privilegios de la Iglesia católica: el futuro de la materia de Religión, Ética y Moral (REM) en la educación estatal.
Estado de la situaciónEs desde esta situación ya latente, y que con mucha probabilidad se ejecutará, que se hace urgente abrir un diálogo y debate sobre la materia de REM, siempre y cuando creamos que la “no confesionalidad y no preferencialidad para ninguna religión es lo más conveniente tanto para el Estado como para la misma Iglesia católica”

Otra situación relacionada con el futuro de la materia de REM es que la Iglesia perderá el contacto directo con un gran grupo de niños y adolescentes a los cuales “transmitía” los contenidos cristianos católicos o era el primer paso para un compromiso mayor en la pastoral o actividades de la Iglesia. Pero esta puede ser una oportunidad para cuestionar que a veces “la imposición a todos de la asignatura de ‘religión’ obligue a los que están encargados de impartirlas, a atenerse, en realidad, a una simple cultura religiosa. De hecho, cuando se reduce el número de los que han recibido regularmente catequesis, la cultura religiosa, no asegurada por ningún otro medio, corre el riesgo de perderse a corto plazo en las nuevas generaciones para un gran número.” Entonces la coyuntura que se vislumbra puede ayudar a “reevaluar la relación entre cultura religiosa y catequesis y de traducir de una manera nueva la articulación entre la necesidad de presentar a los alumnos una información religiosa exacta y objetiva, ausente en ocasiones, y la importancia capital del testimonio de fe”

Mantener privilegios

A este punto el interrogante es el tipo de educación religiosa en un Estado laico. Sin duda no puede ser una educación confesional pero sí una educación en valores universales. Pero la realidad del Estado boliviano es aún más compleja dado su ser multiétnico y pluricultural. Entonces, ¿qué educación exige un Estado con estas características?

Una educación para la convivencia intercultural

Entonces el objetivo de esta nueva materia sería el de educar desde la diversidad cultural para la convivencia intercultural promoviendo la profunda y riquísima espiritualidad presente en las culturas –indígenas como urbanas- de Bolivia. Una enseñanza que hace de la diversidad, tanto religiosa como cultural, no una dificultad, sino una posibilidad de enriquecimiento y mayor autenticidad (personal y de pueblo) con sus orígenes. De esta manera será una educación que permita afirmar la identidad cultural-religiosa desde un paradigma de apertura y diálogo con la diversidad.

APORTES FILOSÓFICOS Y CULTURALES PARA LA CONSTITUYENTE

Filosofía Andina y Asamblea ConstituyenteHacia una filosofía política andina
por José Estermann

Hoy estamos ante un acontecimiento histórico insólito, con un gobierno indígena y movimientos sociales que reivindican la conducción de este país, con la inclusión de las minorías, entre ellas la de la élite criolla y blanca (q’ara). Por primera vez en la vida colonial y republicana, la suerte del país será determinada por sus pobladores originarios, por el 63 % de la población que se declara “indígena”.


Ilustración europea como trasfondo de la Constitución pólitica vigente
La primera Constitución fundacional de 1826, resume el espíritu de la Revolución Francesa y las ideas ilustristas europeas del siglo XIX, sobre todo de vertiente francesa. El liberalismo político que se plasma en las ideas del individualismo, de la propiedad privada de medios de producción y en la libertad de la persona, ha entrado fuertemente en la primera Constitución del nuevo Estado boliviano, en detrimiento de los valores ancestrales del comunerismo, de la ayuda mutua, de la reciprocidad y de la identidad colectiva. Ha sido –y sigue siendo- una Constitución a favor de una élite empresarial e intelectual que sabía dominar y alienar durante más de 180 años una mayoría “sorda”, en nombre de los mismos ideales de la Ilustración.


El “multiculturalismo” fijado en la Constitución, más que un inicio de inclusión política y social, resultaba ser una palanca para fomentar una tolerancia cultural postmoderna que no tocaba las cuestiones de poder, de propiedad y de autodeterminación. La élite criolla –o q’ara- podía seguir con su proyecto de exclusión fáctica, gracias a, o a pesar de, un discurso “incluyente”. El racismo de las minorías blancas, criollas y mestizas, frente a las mayorías indígenas, se hizo sonar hasta en los últimos días antes del triunfo abrumador del MAS, es decir: de los pueblos originarios y de los movimientos sociales. En la argumentación de los perdedores, dominaron lógicas occidentales de “progreso”, “civilización”, “eficiencia” y “globalización”, como también advertencias abiertamente racistas y denigrantes.

Una nueva filosofía para un nuevo mundo
La Asamblea Constituyente venidera precisa –si no quiere entrar a la historia como mera “cosmética” de una Carta Magna obsoleta- de una nueva filosofía como trasfondo e ideario de valores y conceptos acordes con la realidad que vivimos. Es hora de romper con el “anatopismo” filosófico y político, con el neocolonialismo intelectual (aunque venga en ropaje postmoderno), con ideas surgidas y enraizadas en un contexto totalmente distinto al de Bolivia. La Ilustración europea –a pesar de sus muchos méritos- ya no da para formar el sustento ideológico de una Constitución política de un país como Bolivia.


Aportes de la Filosofía Andina
La Filosofía Andina resume la sabiduría milenaria de los pueblos originarios de los Andes que en el caso boliviano forman la mayoría absoluta de la población. Inclusive una ciudad “criolla” o “camba” como Santa Cruz de la Sierra está compuesta por un porcentaje muy elevado (más del 40%) de personas “andinas” (qollas) y de miembros de otros pueblos originarios. Por lo tanto, la Filosofía Andina, si bien no es de lejos la única sabiduría autóctona en el país, tiene un peso particular en la formulación de axiomas y conceptos imprescindibles para la elaboración de una Constitución incluyente y representativa.

ASAMBLEA CONSTITUYENTE ¿HACIA DONDE VAMOS?

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