por Lucas Cerviño
La re-estructuración del Estado boliviano que se está llevando a cabo, aun que la Asamblea Constituyente será el principal espacio para los nuevos lineamientos, está estableciendo un nuevo tipo de relación entre el Estado y la Iglesia católica donde parece que los privilegios de ésta están llegando a su fin. No es el objetivo de esta reflexión adentrarse en la relación Iglesia-Estado en Bolivia sino profundizar algunos aspectos de un punto preciso en caso de que cesen los privilegios de la Iglesia católica: el futuro de la materia de Religión, Ética y Moral (REM) en la educación estatal.
Estado de la situaciónEs desde esta situación ya latente, y que con mucha probabilidad se ejecutará, que se hace urgente abrir un diálogo y debate sobre la materia de REM, siempre y cuando creamos que la “no confesionalidad y no preferencialidad para ninguna religión es lo más conveniente tanto para el Estado como para la misma Iglesia católica”
Otra situación relacionada con el futuro de la materia de REM es que la Iglesia perderá el contacto directo con un gran grupo de niños y adolescentes a los cuales “transmitía” los contenidos cristianos católicos o era el primer paso para un compromiso mayor en la pastoral o actividades de la Iglesia. Pero esta puede ser una oportunidad para cuestionar que a veces “la imposición a todos de la asignatura de ‘religión’ obligue a los que están encargados de impartirlas, a atenerse, en realidad, a una simple cultura religiosa. De hecho, cuando se reduce el número de los que han recibido regularmente catequesis, la cultura religiosa, no asegurada por ningún otro medio, corre el riesgo de perderse a corto plazo en las nuevas generaciones para un gran número.” Entonces la coyuntura que se vislumbra puede ayudar a “reevaluar la relación entre cultura religiosa y catequesis y de traducir de una manera nueva la articulación entre la necesidad de presentar a los alumnos una información religiosa exacta y objetiva, ausente en ocasiones, y la importancia capital del testimonio de fe”
Mantener privilegios
A este punto el interrogante es el tipo de educación religiosa en un Estado laico. Sin duda no puede ser una educación confesional pero sí una educación en valores universales. Pero la realidad del Estado boliviano es aún más compleja dado su ser multiétnico y pluricultural. Entonces, ¿qué educación exige un Estado con estas características?
Una educación para la convivencia intercultural
Entonces el objetivo de esta nueva materia sería el de educar desde la diversidad cultural para la convivencia intercultural promoviendo la profunda y riquísima espiritualidad presente en las culturas –indígenas como urbanas- de Bolivia. Una enseñanza que hace de la diversidad, tanto religiosa como cultural, no una dificultad, sino una posibilidad de enriquecimiento y mayor autenticidad (personal y de pueblo) con sus orígenes. De esta manera será una educación que permita afirmar la identidad cultural-religiosa desde un paradigma de apertura y diálogo con la diversidad.
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